Monday, September 22, 2008

Reencuentro


En realidad fue más que una confirmación, mucho más que decir que dos personas que se aman. El plan malefico era perfecto y una afirmación con acento español (un "zi" expontaneo y natural) sonó del otro lado del continente.

Fue una noche de verano boreal en que ese pacto de verse a escondidas fue puesto en marcha, se acabarán las llamadas nocturnas, los e-mails diurnos, las camaras web del fin de semana, las tarjetas y cartas enviadas por correo normal que duran 2 semanas en llegar y eso, peleando para reconocer la cajita de ceral forrada para la ocasión. Nuestra emisaria la luchó y se lo agradezco con el corazón pues todo empezó desde ahí.

Si un mensaje recorre 4,000 millas en segundos porque no demorarme 12 horas de viaje en ver la luz otra vez, la luz de tus ojos grandes y marrones, esas retinas que tengo clavadas entre mis sueños y mis alucinaciones despierto. Tu sonrisa pequeña y rosada, algunas veces naranja, pero tu sonrisa en fin, la felicidad de tus manos con las mias juntas como un tablero de ajedrez dando un blanco/negro que lo mostramos para todos.

El plan malefico no fue exactamente malo, fue bueno y salió mejor de lo esperado, aquella noche de garua y con la demora en mis hombros llegue a tus brazos, lo increible de vernos después de dos meses de separación forzada y decirnos las cosas en persona: te amo, te quiero, te extraño, te adoro y lo repetimos por mucho tiempo en dos días al igual que los besos, los abrazos y los momentos juntos, ese fue nuestro momento y lo vivimos sin reloj, sin control, con rapidez, pero siempre con delicadeza.

Pasado el tiempo empezó la cuenta para atrás y revise en mis recuerdos las cosas que no hicimos, pues el resto ya fue hecho, llegamos al aeropuerto y es de noche otra vez, ahora sin garua, las salas de espera vacias, el reclamo justo y no escuchado fueron testigos de que los milagros existen y que por primera vez en mi vida agradecí que los desastres naturales fueran tan perfectos y violentos como para evitar un vuelo, inmediatamente apoyé a la polución, al calentamiento global, al deshielo, y vivimos más tiempo para nosotros. Gracias "Ike" y gracias nuevamente por dejarme varado cuatro días más.

Los novios que somos ahora hicimos gala de nuestra dicha y entrega en el centro campestre, en las combis, las motos, los taxis, los restaurantes, en la calle, en el centro comercial o en el supermecado, en nuestras casas o donde nuestra alegría nos declabraba que somos el uno para el otro y que tu fuiste mi única razón para ir. Nadie como tu me dijiste siempre, perfecta es como te nombro y que digan lo que quieran porque las canciones ya sabían que tu y yo seríamos felices por 6 días en total.

Siempre pensé que el aeropuerto me pareció romantico por decirte hola y adios entre mis brazos, ese aeropuerto ahora fue testigo de mis lagrimas por ti, de mi pena y de que secaste mi rostro con tus manos tras la pena que demostré en todo momento pero ahora sigo con la sonrisa de recien llegado.

Hoy, yo sigo solamente tuyo, te veo otra vez por la camara y nos hablamos por teléfono para recordarnos que los huracanes ayudan de verdad, que lo vivido nadie lo borra, que tu y yo mi vida decidimos estar tres días juntos y nos dieron el doble con mas besos y abrazos, solos para los dos, solo par ti.

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