SEGUNDA ENTREGA DE UNA HISTORIA NO REVELADA
El gran abogado le regala entonces un edificio de 20 departamentos recién construidos con vista a un cerro recientemente invadido por cientos de familias que no tenían donde quedarse. Pudo haberlo vendido pero pensó en su hijo, los hijos de su hijo, la familia de la nuera, y claro con la jubilación cerca estaba quería dejarlo todo listo.
Su hijo, el futuro Fiscal, siempre tuvo la vida fácil con la ayuda de su padre. La madre murió cuando regresaba de un viaje de negocios, el auto volcó cuando tenía 5 años, así que el coraje de papá hizo que llevara lo mejor para que pueda defenderse solo después.
- Mi gran hijo – pensaba mientras recordaba a su esposa- tu serás grande.
Un hombre delgado de saco y sombrero negro esta parado en la esquina, espera el paquete para salvar a una familia,
- Es el último pase, con esto le cambio la vida a mi gringa. Los niños tienen el futuro asegurado - se dijo para adentro-
Pasa el mismo auto dos veces frente a él, se detiene y la ventanilla baja lentamente, se levanta el maletín del trato. El sombrero vuela atrás por el viento, siente que las manos sudan y se saca los guantes de cuero aunque el frío sea más intenso cada vez.
-Acá esta tu paquete- declaman desde adentro del auto con voz temblorosa- tienes que salvarlos
-Mi gente sabe lo que hace amigo, la justicia paga mal pero siempre triunfa- se burla el joven mientras mira que le siguen todos los movimientos.
- Gracias a Dios tienes una alma de ángel, tú si comprendes todo lo que he pasado. Muchas gracias.
- De nada señor, se hace lo que se puede, todo esta bajo control.
Se despiden y el maletín se queda en el suelo, el auto se retira mientras dos tipos se acercan al flaco que busca un cigarrillo en su bolsillo derecho y el encendedor en el izquierdo, desde la ventana del edificio de enfrente un anciano vio la conversación del auto, siguió a los tipos con la mirada y a punto de gritar el flaco levanta las manos mientras es apuntado con pistolas.
-no saben lo que hacen muchachos - les dijo con voz firme- que si grito salen perdiendo.
La calle de una luz que apuntaba a los armados era angosta con montículos de basura recién quemada, solo un auto podía pasar. Se llevan el maletín
- Arruinaran a una familia, no se arrepientan luego-
- Quédate ahí carajo, de rodillas o disparamos- y el mutis general volvió al lugar
La pareja llegó a la esquina mientras el de negro empezó a desesperarse. Le apuntan a lo lejos- gracias por el dato, la familia te lo agradece- es la despedida y la bala sale directo al cuerpo del maleante, fué muerto por detrás y cae botando la entrega; su compañero volteó cuando el anciano, mudo por el hecho, sacó la cabeza para ver bien, la tensión se apoderó del momento y empieza el tiroteo. Todas las esquinas eran blanco desesperado,
No comments:
Post a Comment